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En una época donde la televisión, en específico las series norteamericanas, inglesas y hasta españolas, tienen un nivel de calidad impresionante; que una película tenga un guión basado en ‘buenos contra malos’, es tan básico y atemporal que casi automáticamente cae en la mediocridad.

Ese es el caso de Mientras el Lobo no Está, un largometraje mexicano que, pese a todo, no cae en el “genero” película mexicana, porque su fotografía es de enorme calidad y las locaciones son preciosas. Fácilmente podemos llegar a pensar que es una cinta española.

El largometraje va sobre la vida de un puberto (debut de Luis de la Rosa) y su grupo de nuevos amigos inadaptados que tratan de escapar de un internado dirigido por un mental y emocionalmente inestable sujeto (un poco eficiente Mauricio García Lozano) con peligrosos secretos. Historia que ya ha sido tratada muchas veces en cine y televisión.

Sin embargo, actuaciones memorables, interesantes o encantadoras podrían darle a un relato así, un sentido mucho más amplio y artístico. Éste no es el caso.

García Lozano está sobreactuado, quiere ser tan serio y malvado que nada más se nota falso. En conferencia de prensa explica que en las primeras semanas de rodaje le costó entender la rabia interna de su personaje. Lo cual sólo en pequeñas ocasiones no se nota en la cinta. Algo que debió haber preparado perfectamente previo al rodaje.

También es responsabilidad de su director, Joseph Hemsani, quien le tuvo que haber exigido adentrarse en el personaje para ser creíble. Para provocar pánico, miedo y escalofríos, no risa o ‘pena ajena’ cuando “homenajea” al Jack Nicholson de El Resplandor.

Pero tal vez son los extras el desastre más marcado en las más de dos horas de duración de esta película. Alguien les tiene que decir que no hay papeles chicos, ellos mismos se empequeñecen al sólo adornar las escenas. Y adornar ya es decir mucho.

Decir que la película se parece a El Orfanato y texturas de producciones cinematográficas de Guillermo del Toro, a final de cuentas, es un enorme halago para esta telenovela puesta en la pantalla grande.

Porque ni para una discusión religiosa da esta narración de diálogos bizantinos, es decir, más de lo mismo: Educación Televisa.

Qué tan ilógica y simple es esta historia que el clímax, con muertes, no da mayores sensaciones que las de lástima y aburrimiento.

Más lamentable aún es el resultado de Mientras el Lobo no Está cuando uno de sus realizadores afirma: “Cualquiera puede hacer una película, pero no una película buena”. Adjetivo que no le correspondería a ellos decir, eso lo debería decidir el público. No hay que olvidar esa máxima de que ‘Alabanza en boca propia, es vituperio’.

Mientras el Lobo no Está; un notable esfuerzo por hacer producciones cinematográficas de calidad europea, pero con un guión que ni siquiera tuvo que haber llegado a complejos cinematográficos.

Por: Ángel Caballero (@AngelReject)
Fotos: Cortesías

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